“Por ahí es imposible bajar”, “Yo echo pie a tierra porque me caigo seguro”, “No quiero hacerme daño, así que esa bajada la evito”.

El miedo a bajar, es una de las dificultades más habituales en el mountain bike, que puede ocurrir en un amplio abanico de ciclistas, desde los que compiten a un nivel muy alto, pasando por los cicloturistas que evitan la competición y también en las personas que empiezan a montar y no tienen mucha experiencia.

Podemos acudir a mucha bibliografía, artículos, revistas, etc. donde leer consejos para bajar mejor, pero casi todos relacionados con aspectos más de tipo técnico, cómo trazar, cómo frenar, cómo manejar y repartir el peso del cuerpo, etc. Pero en casi todo lo anterior, subyace algo que es tanto o más importante, que es el aspecto psicológico, ya que en el fondo, nuestra mente es la que “da” las órdenes para hacer o no lo que queremos, aunque sucede de un modo más o menos automático en muchas ocasiones. Nuestro cerebro es el que identifica la situación a la que nos enfrentamos como peligrosa o no, hace aparecer el miedo o lo elimina y también es el que nos bloquea o nos da seguridad y confianza en nuestros recursos.

Por tanto, la intención de este artículo es cambiar nuestro modo afrontar e interpretar mentalmente las situaciones que nos pueden producir miedo al bajar. Trataré de no extenderme demasiado, ya que el tema realmente podría dar mucho más de sí, pero la idea es explicarlo brevemente y dar una serie de pautas que puedan ser fáciles de seguir para casi todo el mundo. Un trabajo psicológico más completo incluiría muchas otras cosas que excederían el objetivo de este artículo y este blog.

Nuestra mente es la que interpreta si una situación va a ser potencialmente peligrosa o si ya lo está siendo para nosotros, y dependiendo del resultado de esa interpretación, vendrá nuestra conducta, pensamientos y emociones. Si interpretamos la situación como no peligrosa y estimulante, dadas las características de ese contexto como el tipo de camino, complejidad técnica, estado de ánimo,  situación, etc. confiaremos en nosotros, no estaremos tensos ni estresados, con atención amplia, pensaremos con claridad, tendremos sensación de controlar la situación, etc. y por tanto disfrutaremos de la bajada. Si por el contrario interpretamos la situación como peligrosa, nuestro estrés será mayor y por tanto nuestra conducta más torpe, bajaremos con más tensión en el cuerpo, la atención será más reducida, sin posibilidad de anticiparnos a las dificultades, los pensamientos serán negativos, tomaremos peores decisiones, sin confianza en nuestra habilidad…

Hablando en términos psicológicos, lo que suele fallar es la autoconfianza. Muchas veces sabemos que tenemos los recursos y las capacidades necesarias para solventar determinadas situaciones, pero en el caso de las bajadas nos hace tomar la decisión de parar, ya que anticipamos una posible caída y el consiguiente daño, físico y mental que nos provocaría. Esa falta de confianza en nosotros mismos en determinados aspectos, provoca miedo, y el no ser capaz de controlar la situación, hace que echemos pie a tierra o bajemos muy mal. Por así decirlo, en cuanto aparecen una serie de estímulos determinados (bajada con mucha piedra, complicada, muy técnica, etc.) la respuesta automática de nuestro cerebro es pararse, anticipándose a una posible caída y el daño que provoca, y esa misma respuesta, nos supone una merma en la confianza y un aumento del miedo cuando se da la situación o anticipamos que se va a dar, provocando estrés y ansiedad que hace que vayamos en tensión, preocupados, etc. Es por así decirlo, una especie de círculo vicioso, que se repite una y otra vez, y del que no sabemos cómo salir.

A veces esta falta de confianza puede ser por malas experiencias pasadas como una caída, pérdida de control de la situación aunque no haya caída, etc. Estos recuerdos hacen que cuando llega la situación de bajar, automáticamente nuestra interpretación sea la de miedo y aparecen todas las conductas y pensamientos que nos perjudican, mientras que sucede al revés con aquellos que bajan con confianza, es estimulante para ellos, un reto, etc.

Lo que debemos entonces intentar es cambiar esa dinámica, aumentar la confianza en nuestras posibilidades, para tratar de controlar el miedo y el estrés que provocan estas situaciones.

Esa confianza, no se gana con frases tipo anuncio “Tú puedes”, “hazlo, confía en ti” ni otras por el estilo, que probablemente nos habremos o nos habrán repetido más de una vez. Pueden motivarnos en un momento determinado, pero no son la solución. La autoconfianza se aumenta exponiéndose a situaciones en las que tenemos dificultad y el progresivo éxito al afrontarlas.

¿Cómo cambiar eso?

El principal objetivo es ir aumentando la confianza en nosotros y en nuestros recursos y a la vez mejorar nuestra técnica y manejo de la bicicleta si nuestro nivel es bajo. A la vez, iremos mejorando en otros aspectos como capacidad de anticipación a las dificultades inesperadas, tomar mejores decisiones, etc.  El aumento de la autoconfianza va a suponer que poco a poco situaciones que antes considerábamos peligrosas, no lo sean y sea algo atrayente para nosotros.

Lo ideal siempre va a ser realizar todo este trabajo de mejora de autoconfianza, sin tener que hacer cosas “extras” fuera del entrenamiento o salidas habituales, por lo que tampoco es algo que nos va a quitar mucho tiempo. Lo importante es fortalecer la auto-confianza, que sea algo real, que no se venga abajo ante un inesperado “fracaso” y que sea estable a lo largo del tiempo y siempre adecuada a las circunstancias en cada momento.

Cosas concretas que podemos hacer:

- En primer lugar, y aunque parezca algo que no puede aportar mucho, es interesante leer sobre cómo afrontar los descensos de todo tipo,  técnicos y no técnicos. Cómo posicionarse, como manejar la bicicleta, etc. Siempre es importante saber la parte “teórica” para poder aplicarla en el momento necesario. Si esto lo dominamos y lo conocemos, pues mucho mejor. Hay muchos sitios donde documentarse, foros, libros, revistas, preguntar a compañeros que tengan buena técnica, etc. También puede ser útil ver vídeos con esas situaciones, en los que podamos ver detalles que a veces se nos pasan por alto sin darnos cuenta.

- Si tenemos tiempo, se puede realizar un trabajo de práctica en imaginación. En el blog ya hablamos de esta técnica psicológica. Buscamos una bajada técnica que conozcamos muy bien, y realizamos la práctica en imaginación superándola con éxito. Esto no lleva mucho tiempo y puede ser muy beneficioso. 

-  Buscamos a un amigo o compañero de club con buena técnica en estas situaciones, de esos que lo hacen todo con una facilidad pasmosa. Si hay confianza con él, le pedimos que en alguna salida, nos guíe cuando llegue una bajada complicada. Le pedimos primero que vaya relativamente despacio y tratamos de seguirle e imitarle, sus trazadas, manejo de la bicicleta, modo de afrontar los pasos difíciles, etc. Sin mirar ni pensar nada, solamente seguir su rueda. Una vez vamos haciéndolo cada vez mejor, le pedimos que vaya más deprisa.  Probablemente en poco tiempo estaremos pasando por zonas que antes nos parecían muy complicadas.

- Desde mi punto de vista, la más importante, y la que hay  que hacer si o si, aunque las otras no podamos llevarlas a cabo, es exponerse uno mismo a las situaciones complicadas. Personalmente no me gusta lo de salir solo a entrenar técnica. Puede ser muchas veces muy frustrante intentarlo una y otra vez sin lograrlo. Si podemos y tenemos tiempo, tampoco va a venir mal,  pero hay que tomarlo con mucha calma y con expectativas de que quizás no salgan las cosas como esperamos. Lo preferible es realizarlo dentro de cada sesión de entreno o salida que hagamos. Si por ejemplo mañana vamos a salir dos horas, sean suaves, series o a ritmo alto, buscamos en algún momento pasar por zonas técnicas, que probablemente ya conoceremos muy bien. Y al principio, lo hacemos muy lentamente, anticipando cada paso crítico, tratando de tener el control en todo momento, guiando nosotros la bici y que no sea ella la que lo hace, intentando no “hacer caso” a nuestro cerebro cuando nos pida pararnos (Aquí podemos usar la técnica de parada de pensamiento y auto-instrucciones de la que ya hablamos en el blog),  y recordando que otras muchas veces seguro que hemos sido capaces de superar con éxito situaciones parecidas. Puede ser muy beneficioso al principio, revisar esas zonas por las que pasemos a menudo, andando. Revisamos trazadas, si por ahí se puede pasar o no, etc. Todo lo que conozcamos de antemano nos va a ayudar.

Así, poco a poco, probablemente iremos superando esas zonas más cercanas, cada vez con más solvencia y menos miedo previo. Eso irá aumentando la autoconfianza, confiaremos más en nuestros recursos y capacidades, bajará el estrés y el miedo previo a cuando tengamos que afrontar zonas técnicas. No hay que preocuparse ni tirar la toalla si los primeros días se repite la situación habitual y somos incapaces de superar las bajadas con éxito, ya que la clave es la perseverancia. Y también puede que al principio, tengamos éxito en zonas conocidas, pero no en otras que no conocemos. Tampoco hay que darle muchas vueltas, es relativamente normal que suceda esto, no hay que pensar que lo anterior que hemos hecho no ha valido para nada, hay que seguir con el proceso, tratar de hacer lo mismo que haces en las zonas conocidas cuando lleguen las desconocidas, aplica las mismas estrategias, hacer lo que ya sabemos y dominamos, etc.

Espero que os sea de utilidad este artículo y como siempre quedo a vuestra disposición para cualquier consulta, crítica o sugerencia y espero vuestros comentarios, sobre este artículo o sobre cualquier otro tema sobre el que os interese que escriba.

Un saludo.

 

PD: Si tenéis algún tipo de consulta o pregunta, escribidme al correo psicologiamtb@gmail.com ya que los comentarios me están dando muchos problemas y a veces algunos de ellos van directamente a la papelera sin darme cuenta.

 

2 comentarios para “Miedo a bajar”

  • Inés dice:

    ¡Muchas muchas gracias por este post!

    Acabo de descubrir tu blog por casualidad, ya que no venía buscando como superar este miedo, pero resulta que soy una gran sufridora del mismo y me ha ayudado mucho leer tus consejos. creía que era la única que se bajaba de la bici y hacía las partes técnicas andando para visualizar mejor la bajada, jajaja, pero es que siempre voy con gente mucho más veterana que yo.

    ¡Seguiré echando un vistazo al blog!

  • Inés dice:

    ¡Muchas muchas gracias por este post!

    Acabo de descubrir este blog sin querer, ya que no iba buscando artículos sobre vencer el miedo a las bajadas, pero resulta que soy una gran sufridora del mismo y tus consejos ya me han dado algo más de confianza. Creía que era la única que se bajaba e la bici y hacía las partes más complicadas andando para visualizar la mejor trazada, jajaja, pero es que estoy acostumbrada a ir con gente que sabe mucho más…

    Voy a echar un vistazo a tus otros posts. Enhorabuena por el blog! :)

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